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Tema: El Heredero de Joseon (La Flecha de Joseon II) Capítulo II: El Llanto del Guerrero

  1. #1
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    A-T_1 El Heredero de Joseon (La Flecha de Joseon II) Capítulo II: El Llanto del Guerrero








    Capítulo II: El Llanto del Guerrero


    Por: Gissi Rodríguez (carolyn)





    Hacía mucho frío esa noche, la luna estaba oculta por grandes nubarrones que presagiaban tormenta; no se veían estrellas y el camino estaba oscuro. Sin embargo el Guerrero avanzaba a toda prisa, abriéndose paso en medio de la espesa vegetación que rodeaba lo que quedaba de un estrecho camino de piedra en el medio del bosque. Había avanzado a duras penas durante dos horas y aún le faltaban por recorrer al menos dos kilómetros para llegar a su destino. Llevaba una pesada antorcha que iluminaba parcialmente el lugar y caminaba sin detenerse; estaba exhausto, pero debía llegar lo antes posible, lo había prometido y no podía fallar.

    Al cabo de 15 minutos llegó a un claro en el bosque, el terreno era más liso y amplio. En seguida vio lo que buscaba, una elevación de tierra y cayó de rodillas ante la tumba, empezó a llorar con desesperación, habían pasado muchos años desde la última vez que había estado allí. Al reponerse un poco de su profundo dolor, empezó a hablar con apenas un hilo de voz:

    ¿Pensaste que me olvidaría de ti y que rompería la promesa que te hice? Cuando supe que te enterraron aquí juré que vengaría tu muerte y lo haré, ha llegado la hora. El caos pronto reinará en Joseon, será fácil envolver a unos cuantos incautos y llevar a cabo mis planes. Nadie se imagina la furia contenida que hay en mí. A Yoon Hee, le espera una dura prueba, ella será la más afectada. Sé que lo lograré, ya lo verás. Mi lealtad a ti es más fuerte que cualquier ejército. Todo aquel que se interponga en mis planes pagará con su vida.

    Mientras el Guerrero se desahogada un joven soldado se acercó a él y le dijo:
    -Mi señor, es hora de irnos, no podemos retrasarnos más. Recuerde que ha llegado carta de Hanyang, debe dar cumplimiento a esas órdenes si quiere seguir engañando a esa cuerda de cobardes inútiles.
    El Guerrero se secó las lágrimas tan rápido como pudo y volteó a ver al joven que había llegado de improviso, era su buen ayudante que siempre lo seguía a todas partes sin permiso. Cuando se levantó del suelo, un resplandor dorado llegó hasta los ojos del recién llegado: era el brillo de una daga que el Guerrero llevaba colgada al cuello.

    En Hanyang, los primeros rayos del sol anunciaban el comienzo de un nuevo día, los comerciantes preparaban las mercancías que serían vendidas ese día; diferentes tipos de pescados y aves, abulones de la Isla Jejú, pasteles de arroz, telas exquisitas, algunas aves exóticas, diferentes tipos de plumas, de todo se vendía en el Mercado Principal y el príncipe Mon Ho paseaba alegremente por las calles, disfrutando del ajetreo de la ciudad y buscando una tienda donde comprar algún presente para Yoon Hee. Todas las damas, se detenían y suspiraban al verlo pasar, era un joven tan apuesto, que hasta los hombres reconocían su extrema belleza y no les quedaba más remedio que maravillarse ante tal perfección.

    Min Ho se detuvo por un momento para observar algunos pergaminos antiguos, cuando una joven que corría a toda velocidad tropezó con él por accidente y ambos fueron a parar al suelo. Los Guardias que acompañaban al príncipe le ayudaron a levantarse y este a su vez, se dirigió hacia la joven y le extendió su mano para ayudarla a incorporarse. Al hacerlo sus ojos se encontraron por un momento y el tiempo se detuvo para ambos. Min Ho jamás había visto unos ojos tan expresivos y dulces. Cuando recuperó el aliento, examinó a la chica de arriba a abajo de forma descarada y le dijo sonriendo:
    -Jamás había visto una joven tan desaliñada. ¿Qué le hace creer que puede andar por allí corriendo como loca? ¿Acaso no ve que por su culpa se ha ensuciado mi traje? Deberá pagar por esta ropa que acaba de ser estropeada. Como no tiene dinero, vendrá conmigo al palacio y la lavará a mano delante de las Damas de la Corte.
    -Pero... exclamó la joven indignada. -Yo si tengo dinero para... -la joven no pudo terminar la frase, porque el príncipe la tomó de la mano y la obligó a subir a un caballo y le ordenó a los Guardias que los escoltaran hasta el Palacio.

    Entre tanto, en una habitación secreta del antiguo palacio, dos ancianos discutían sus planes. Ellos eran los jefes de la conspiración que pretendía derrocar a In Sung. Los que estaban promoviendo el descontento en la población. Uno de los ancianos un decrépito Eunuco Real, colocó un pergamino sobre la mesa y exclamó: ¡Lo hemos encontrado, mi señor! Es tiempo de poner las cosas en orden y de convertir a Joseon en el Imperio más poderoso de todos. Sus seguidores están esperando sus órdenes. Pronto desvelaremos el secreto mejor guardado de todo el reino: ¡El verdadero heredero al trono!

    Continuará...





    Nota: Esta historia tiene lugar durante la Era Joseon, bajo el reinado de un Rey ficticio. Todos los personajes y acontecimientos son imaginarios y no tienen base histórica.

  2. Los siguientes 4 usuarios agradecen a Elli por este tema:


  3. #2
    Moderador Avatar de xacu
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    Predeterminado

    Muchas gracias Gissi por este segundo capi

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