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La información que se tiene acerca de “Inu Hariko”, se remonta a la segunda mitad del período Edo. La tradición la vincula como juguete y como amuleto protector. La necesidad de protección, o de evitar males, mantiene viva esta figura. En cuestiones de fe es mejor no entremeterse. Resulta especialmente llamativa porque inunda con su “conjuro” casi toda Asia. Me llamaba la atención también la gran capacidad de cosas sobre los que promete actuar. Fue una de las figuras más codiciadas durante siglos. Japón es tierra de creencias, de hechizos, de fantasmas o de sincretismo. En la imagen se aprecia el aspecto de un perrito que carga sobre su lomo una cesta o un tambor. En Japón, el perro es el protector de la casa o guardián de ganado pero también contra los espíritus y los demonios.